"Caminante no hay camino, se hace camino al andar" dice Antonio Machado y canta Joan Manuel Serrat. Alguna vez nos ha tocado ver el camino por venir borroso, cuando se divide, se tuerce, se diluye, se mece. En mi corta vida de apenas 22 otoños me he encontrado con varias de estas situaciones. ¿Y qué es lo que pasa?: el fallo. Admito no ser buena en nada, pero me he dado cuenta que echándole ganas todo se puede. Al seguir caminando se irá haciendo el camino.
Mi principal problema es la escritura, esa comunicación que construye un puente indestructible entre el emisor y el receptor, soy malísima. Más de una vez he escrito o dicho historias que se tergiversan al momento de enredarse en mi boca y simplemente escupo palabras sin coherencia condimentadas con muchos silencios incómodos. A la hora de escribir me he topado con que la estructura falla, tengo la idea en la mente, pero no puedo plasmarla en la tinta digital. Consultando a mi psicólogo de cabecera, mi hermano, me comentó que una forma de empezar a trabajar con ese problema es trabajando. Escribir por escribir, desenfundar las ideas en algún lugar donde basta que alguien me lea.
Así es como nace este pequeño espacio donde iré publicando un collage de trivialidades, temas absurdos, momentos de mi vida diaria, ideas tanto insípidas como enamoradas. Publicaré los temas que se me ocurran, o me convenzan de algún comentario. Siéntase libre, lector, de pasearse y leer o ignorar lo que usted guste. Está usted en su casa.
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